Invertir en Eficiencia Energética

Las ciudades del centro-sur de Chile presentan graves problemas de contaminación atmosférica, con niveles de concentración de PM2,5 que sobrepasan durante los meses de invierno todas las normas nacionales e internacionales. Este problema ha ido en aumento durante los últimos años y se debe principalmente al excesivo uso de leña para calefacción residencial. Debido a la baja eficiencia energética de las viviendas se requiere de una gran cantidad de energía para mantener una temperatura interior adecuada.

A nivel de políticas públicas para abordar este problema, la mayoría de las grandes ciudades de la zona centro-sur de Chile se encuentran en proceso de desarrollo o implementación de Planes de Descontaminación Atmosférica (PDA). Estos planes proponen cuatro líneas de acción: mejorar la calidad de los combustibles, de los sistemas de calefacción, la eficiencia térmica de las viviendas e  implementar programas educativos.

En el sector privado, la inversión en eficiencia energética residencial es muy baja. Esto se debe a varias razones:

a) no hay suficiente conocimiento sobre sus beneficios (ahorro en calefacción, mayor temperatura al interior de la vivienda, etc.), lo que dificulta el proceso de toma de decisión cuando se cuenta con un presupuesto acotado;

b) existe poca información acerca de las soluciones técnicas, las formas de financiamiento y la verificación de resultados una vez ejecutadas las mejoras, lo que aumenta la incertidumbre y la percepción de riesgo;

c) los usuarios tienen la percepción de que estas mejoras son muy complejas y caras de ejecutar, a pesar de que en realidad su ejecución no requiere mano de obra altamente calificada y pueden implementarse con materiales que están disponibles a nivel local; entre otros factores.

En definitiva, existen una serie de barreras que dificultan la interacción entre oferta y demanda, en lo que respecta al mercado de la eficiencia energética a nivel residencial.

Si el mercado de la eficiencia energética a nivel residencial sigue funcionando sin cambios, es decir con una inversión muy baja del sector privado, por desconocimiento de los aspectos técnicos y de los beneficios de implementar estas mejoras, todas las ciudades del centro-sur de Chile seguirán con niveles de contaminación por PM2,5 que sobrepasan hasta en 10 veces las normas de la OMS durante los días de invierno con graves consecuencias para la salud de la población.

Si bien mejorar la aislación de la vivienda es una de las mejores estrategias para reducir las emisiones de material partículado y maximizar beneficios sociales, ya que permite reducir el consumo de leña, se deben adoptar medidas complementarias.

Se requieren herramientas que permitan que los usuarios de las viviendas entiendan los problemas técnicos que estas tienen, accedan a asesoría calificada para determinar las mejoras a realizar, seleccionen a las empresas y contratistas que mejor se adapten a sus necesidades, y cuenten con herramientas para monitorear la correcta implementación de las obras. Un sistema de apoyo como este aumentaría la demanda por mejoras de eficiencia energética en las viviendas.

Al mismo tiempo, se debe desarrollar un trabajo similar por el lado de la oferta, implementando metodologías de asesoría y verificación que permitan entregar confianza a los clientes, acreditando a profesionales y empresas con capacidades técnicas en temas de eficiencia energética, y desarrollando herramientas de comunicación que les permitan a las empresas constructoras y contratistas ofrecer y explicar sus servicios de forma simple a sus potenciales clientes.

En Chile, se han desarrollado soluciones técnicas para hacer más eficientes las viviendas, pero aún falta definir modelos de financiamiento y estrategias de implementación para que estas soluciones se puedan ejecutar a gran escala. En ese sentido, los instrumentos deben ser diseñados considerando niveles de inversión, complejidad de implementación y retorno de la inversión, ya que este es un factor clave para la toma de decisión de los hogares.